domingo, 10 de junio de 2018

¡Lázaro!

Cuarso rosa
Turmalina rosa
No tengo huesos en las manos para lanzarte versos al.hombro

Desperté, lastimosamente desperté.
Desperté con las ganas tristes de hallar sedimentos de nuestra ausencia y de entender con nueva figura el corolario de las asnadas cometidas.
Desperté enrostrando una sonrisa fatigada de subir a tus colinas sonrientes y deslizarme en tu valle de decepciones.
Desperté, lastimosamente desperté!
Desperté con la culpa de no poder culparte.
Desperté como siempre, amnistiandote! Abandonando las razones que me obligaron a abandonarte, a dejarte tirada gimiendo de dolor!
Desperté con el fantasma absurdo que me constriñe los deseos de amarte más.
Desperté con el acibarado sabor de encontrarte a ti como mi única luz ígnea y mi oasis de alma.
Desperté contigo, como siempre, tirada en la almohada, baboseada y empedernida a no volver.
Desperté sin ti, lastimosamente desperté.

Poccigas

Páginas humedecidas de emoción
Un suero sacado de su sangre sería el mejor de  los antiestreptocoxucos
La energía india, aunque vestida con harapos,  esta indemne
Poccigas amigas
Hace imperiosa la inhumacion de los restos
Melancolía dulvissima
Teogonia sorprendente

TE MORÍS

Leo tus escritos y escucho tu discurso con sabor a hipocresía; esa monería beata de sentimientos me escupe la cara y se mofa del pasado.
Te quejas
Te aplaudes
Me culpas
Te arropas el cuello con tu mentón
Miras al horizonte
Y te ries.
Te sientes magia, te veo magia y no, no lo sos! Miento. Pero te visten tantos pecados que hasta distinguida y mofletuda te ves.
Te nombré sayón sabiendo que de la boca te escurrían las culpas.
Un imbécil te regaló un bastón hecho de letras y te dio potestad para matar.
Sí mujer, ¡matar!
Matar versos
Matar ilusiones
Matar tristezas
Matar quebrantos
Matar nostalgias.
¡Matas!
Matas mi energía al correr hacia ti.
Matas mi esfuerzo al devolverte hacia mi.
Así como matabas mi delirio de verme hermosa para vos cuando al desarropar mis ubres para inundar tus labios tropezaba con tu mueca fúnebre.
Así como desvanecías mis ilusiones de gustarte un poco más cuando en el intento de organizar cabello por cabello.. simplemente no hallaba visaje de agrado en ti.
Todas esas culpas enredadas entre tus versos, esas que brean mi garganta no son solo mias... y no son solo tuyas.

OJOS QUE NO ME MIRAN

Tanta noche estrechada en un par 
De ojos que no me miran.  
Todo este tejido adiposo y 
Blando no mirado, no tocado 
Mas que por la luz blanca 
De una cuita 
Que me cabe en la palma 
De la  mano. 

Pasa que pasan las lunas 
Y sólo me bebe la soledad. 
Soy sed de nadie y mi boca 
Baldía lo sabe. 
Pasa que las astillas incrustadas 
En la vértebra del compromiso 
Con el espejo 
Son las que soportan 
El torrente óseo de una mujer 
Que le debe al mundo ser 
Mujer: 
Pasa que paso frente a un 
espejo que no es mi reflejo, 
(No ojera no nausea 
No Pestañas sucias o 
Tetas suicidas) 
Sino el de la exigencia.  

Astilla por fuera, 
Reguero de huesos. 
Pero tu tranqui que 
Aquí lo impotante siempre ha sido 
Aparentar.  
Astilla  enquistada, 
Espejo contento. 
Tú tranqui que 
Ser vale lo de un poema, 
Es decir ni mierda. 

Hay queja 
Cadaver de lumbre 
En los bombillitos de mi corazón, 
Pues la noche morada oscura 
Se apachurra dentro de 
Ojos que no me miran. 

Después de deshidratarme, 
La soledad entenderá 
Que entre tríbulo y tríbulo 
Se corona el solsticio 
De la sonrisa. 
Tú tranqui, 
Que cumplo 
Mes 

Mes.

I'm Fool to Want You.

Tu cuerpo como tobogán hacia el infierno. 
Como la inflexión del verbo satisfacer, como la antomasia del deseo, de la gloria, de la dicha. 

Tu cuerpo como la fractura del cosmos, como panegírico de la vida, de la evolución, de los años que tardo construirse la civilización; tu cuerpo como estandarte del placer. 


Tu cuerpo como sátira, como deconstrucción de las metáforas, como humillación de la filosofía, por encima de todo, la metafísica, todo, todos, fuera o encima de la lógica, sin excepción. 


Tu cuerpo, la luz. Ad infinitum. 


Después de tu cuerpo, (porque siempre quise algo más de/que el cuerpo), una congojita que llevaba como pichoncito entre las manos... y Billie que susurraba para que sólo yo pudiera escucharla "I'm a Fool to Want You."