domingo, 10 de junio de 2018

TE MORÍS

Leo tus escritos y escucho tu discurso con sabor a hipocresía; esa monería beata de sentimientos me escupe la cara y se mofa del pasado.
Te quejas
Te aplaudes
Me culpas
Te arropas el cuello con tu mentón
Miras al horizonte
Y te ries.
Te sientes magia, te veo magia y no, no lo sos! Miento. Pero te visten tantos pecados que hasta distinguida y mofletuda te ves.
Te nombré sayón sabiendo que de la boca te escurrían las culpas.
Un imbécil te regaló un bastón hecho de letras y te dio potestad para matar.
Sí mujer, ¡matar!
Matar versos
Matar ilusiones
Matar tristezas
Matar quebrantos
Matar nostalgias.
¡Matas!
Matas mi energía al correr hacia ti.
Matas mi esfuerzo al devolverte hacia mi.
Así como matabas mi delirio de verme hermosa para vos cuando al desarropar mis ubres para inundar tus labios tropezaba con tu mueca fúnebre.
Así como desvanecías mis ilusiones de gustarte un poco más cuando en el intento de organizar cabello por cabello.. simplemente no hallaba visaje de agrado en ti.
Todas esas culpas enredadas entre tus versos, esas que brean mi garganta no son solo mias... y no son solo tuyas.

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