miércoles, 26 de junio de 2013
DIAGNÓSTICO.
Me diagnosticaron obsesión, desgaste infatigable, ninfomanìa, complejo de Villana, extraÑos patrones en los que manifiesto imprecar en contra de cualquier oposición a mi mapache, corazón hiato macrolatente (sólo porque al final de la transparencia aparece una visible imagen Marceliánica danzante), prevaricato (he decidido elegir la felicidad antes que la justicia), desordenes alimenticios (a veces no sè si comerme tu alma o tu cuerpo), demencia en toda la extensión del término (aplica sólo para cuando me pierdo en el café imponente de sus ojos), trastorno uni-psiqui-ñe (el universo en las manos cuando tengo un poquito de Villafañe), múltiples hematomas en el hipotálamo debido a la constante exigencia para producir hormonas que inhiban el pensarla, cicatrices saladas, humedad afectiva, estrés premarce, estrès posmarce, uñas cortas, euforia absurda: esquizofrenia o locura, como le quiera llamar, clínicamente "es lo mismo", me diagnosticaron amor, cáncer desconocido, dependencia celestial, adicción, Marcelantropìa, me diagnosticaron *Usted*. También lesiones en el cuerpo calloso cuando te estoy tocando la vagina.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario