miércoles, 26 de junio de 2013

FLORES PROFANADAS Y BABOSEADAS

He olido y profanado tantas flores... Las he estrangulado, apachurrado, refregado para que quede su tinte en mis manos, las he tomado de las manos y de un aletazo débil las he recorrido con mis labios... Pero ninguna (sepa que de todos los colores y tamaños) parece recordarme a ti y a ese olor quizà inodoro que desprende la recta inconstante (a veces parábola) posada en el medio de un par de sedas rosadas cosidas bajo la curvatura estética y erguida de tu nariz.... Pero nada parece oler o saber a ese espacio lineal y aunque pueda verlos, el espectro del color y la forma no alcanzará a ser sabor... Quizá tendré que trajinar más allá de la tensión que se encoje y se acurruca expósita bajo mi torpe y mojada lengua, y me retiene en los dientes, y no me deja pulular un rato en las maravillas corporales propias tuyas... Será que hay que arrullarla, acostarla en la cama y no dejarla despertar nunca màs... No sé qué podría hacerlo, pero, por primera vez, barrerme la suciedad del miedos con los pelos del valor.

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